Atroz con Chicha

por Manana en Sep 2nd, 2013

niño comiendo arroz

Es la traducción de arroz con salchichas en el vocabulario de Pedro. Y mi problema es que es lo único que quiere comer. En verdad tampoco estoy estresada, porque come otras cosas, toma su papa, come granolas, fruta y yogurt, y obviamente golosinas (que le doy muy poco). Pero respecto al plato de fondo, no quiere comer otra cosa, y es bastante difícil, por no decir casi imposible, meterle otro menú.

Ha pasado por muchas etapas con el tema de la alimentación, y debo decir que soy una mamá privilegiada, porque hasta ahora, con más de dos años, no ha sido el tema más estresante de la crianza, y he visto cómo otras mamás están al borde del colapso porque su cachorro no abre la boca.

Pero igual para mí es un tema; más bien me complica que cuando se aburra del “atroz con chicha” sea una lucha meterle puré, pollo, carne o pescado. Y además, porque las salchichas no digamos que es lo más nutritivo de la oferta de comidas…

Le pregunté al pediatra y me dio algunos tips que creo importante compartir. En primer lugar, que es normal que pasen por etapas de obsesión con algunos platos, y lo importante es no perder el foco de que la comida no es un juego, la casa no es un restaurant y el menú no es reemplazable.

Con esto me refiero a que la hora de comida es para alimentarse, no para jugar, ver monitos, hacer un tremendo show para que coma o casi que darle comida arriba de un pony. Se come rutinariamente en el mismo lugar, respetando horas y sin grandes distracciones. Así el niño entiende que su obligación es comer, no su panorama. Además, el “es lo que hay” es fundamental; el doctor me sugirió no darle a elegir entre diversos platos, sino más bien explicarle que ese día hay esa comida, y punto. Y por último, no reemplazar. Si no quiere comer, no come, pero no podemos saltarnos al postre, reemplazar por una papa el plato de comida, o darle otra cosa que él pida.

Suena medio talibán, cuando el doctor me lo dijo yo pensaba para mis adentros “claro, es re fácil decirlo!”, pero en verdad hay que hacer el esfuerzo de disciplinarse con el tema.

Lo he estado practicando, y la verdad estresa harto menos. Un niño que no come en unos días no va a caer muerto por ahí ni va a dormir todo el día; hay que hacer la pega dura un rato, para no pagar las consecuencias durante meses después.

Los niños agradecen que les impongamos normas básicas, de esa manera se sienten más ordenados, protegidos y relajados.

Y bueno, el atroz con chicha en algunos días es reemplazado por pollo, pavo o lentejas. No digamos que Pedro me recibe un menú súper variado, pero al menos estamos tratando de ganar el gallito del plato único.

 

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