Bienvenidas pataletas

por Lili en Nov 20th, 2012

Desde que cumplió dos años, Pascual ha tenido una cantidad de cambios que ahora que los repaso me impresionan bastante. Claramente van acompañados de  muchos factores: está más grande, se da cuenta de las cosas, está aprendiendo cosas nuevas ahora que va al jardín y además tiene una hermana que está más graciosa y se lleva nuestra atención.

La llegada de los dos años viene acompañada de varios cambios y actitudes en nuestro cachorro. Está mas hablador, pero aún no logra expresarse claramente. Quiere conseguirlo todo, pero cuando algo no le resulta como él quería, viene la famosa pataleta. Esa que no queremos ver, que no queremos escuchar y que muchas veces no sabemos controlar, sobre todo cuando estamos en público.

Pasqui es un niño super tranquilo, siempre lo ha sido, pero está más grande y sabe lo que quiere. También sabe lo que significa cuando la mamá le dice NO y muchas veces su frustración lo supera. Se tira al suelo, llora, pega y trata con todas sus ganas de conseguir lo que quiere. Pero ahí tenemos que ser firmes y tratar de no dar el brazo a torcer.

Los niños saben muy bien como manipularnos con sus deseos y ahí nosotros tenemos que enseñarles que no siempre lo van a conseguir. En el jardín las educadoras me dicen que debemos reforzar el tema de la frustración, sobre todo en la casa. Si le decimos que no a algo y se tiran al suelo o lloran, debemos mirarlo a los ojos y con voz firme explicarle el por qué. Si lo vuelven a hacer, tratar de decirle nuevamente pero con un pequeño castigo: que se quede sentado por 5 minutos o llevarlo a su pieza, por ejemplo. Cambiarles el tema o el juego, para que olviden lo que querían o el por qué de su llanto y así enganchen con otra cosa.

Estas pataletas o rabietas vienen durante todo el período de los dos años y pueden ser por miles de razones: no quieren comer, no quieren dormir, desobedecen una orden, pelean, quieren conseguir algo, etc.

Lo importante es que como papás debemos estar firmes y aunque sea en público, tratar de manejar la situación y no que ellos nos manejen a nosotros. Este proceso es largo y agotador, muchas veces vemos a las mamás en el súper con el niño llorando en el suelo porque quería un juguete y como no se calló se lo terminó comprando. Tratar, si se puede, de no consentirlo siempre ni darle en el gusto en todo, las pataletas duran un rato, aveces más de lo que esperábamos, pero no son eternas, por lo que debemos prepararnos para pasar de una vergüenza,

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