Cinco tipos de comentarios mal intencionados que no queremos escuchar

por Manana en Jul 18th, 2017

niña tapandose oidos

Quienes somos mamás hemos ido desarrollando una capacidad impresionante de adaptación; nos adaptamos a la falta de sueño, al dolor (físico y emocional), a la postergación, a trabajar la paciencia y la tolerancia, a ser generosas muchas veces en ponernos detrás de los otros, y etc. Pero lo que yo creo que definitivamente no podemos soportar, son los comentarios tóxicos o la gente que simplemente opina de tu vida como si caminara con tus zapatos y durmiera en tu cama. ¿Se han dado cuenta? La delgada línea entre “lo hago porque te quiero” y “me meto en tu vida” es bien complicada de manejar, y aquí encontré una lista de los top five que la mayoría de las madres se queja de no soportar, y que, a modo de guía, nos puede servir para no caer en ellos, porque por más que no nos gusten, a veces somos nosotras mismas quienes cometemos estas imprudencias.

Hay mamás que tienen más tolerancia que otras, algunas que sufren, otras que se enojan, otras que bajan el perfil a todo, algunas más apasionadas o con menos paciencia, pero lo cierto es que para nadie es indiferente que se metan en tu forma de criar o en el temperamento de tu hijo.

Yo siempre he dicho (y lo he aprendido de mi propia experiencia): suficiente con la propia culpa con la que lidiamos a diario con nosotras mismas en nuestra maternidad, suficiente con el auto-cuestionamiento permanente que nos hacemos sobre cómo criamos, ¿cómo hacemos pareja, ¿cómo seguimos nuestras vidas y etc., par además tener que comernos las opiniones de los otros no?

¡Y aquí encontré los cinco comentarios tóxicos que ninguna mamá quiere escuchar!!

  1. Que le pongan calificativos peyorativos a tus hijos: “Es que tu hijo es gritón/desordenado/insolente/malcriado/pataletero” y miles así. ¿Se han dado cuenta lo insoportable que es eso? Suele ser entre otros, hablando como si tu no estuvieras ahí: “No, es que el hijo de la Manana es súper mamón”. Como si uno no estuviera, o como si en verdad a uno le gustara escuchar esas quejas solapadas en los otros sobre tu hijo. ¡Yo trato lo más que puedo de no ponerle “chapas” a los hijos de mis amigas y menos en público, porque no hay nada más desubicado que esa gente que habla de otros niños como si, en otras palabras, estuviera diciendo que le caen mal tus hijos!! Si realmente alguien quiere que ese niño cambie, o cree que esa actitud en verdad no es positiva, desde el cariño, el tino y el respeto, se puede hacer ver de manera mucho más sutil. No olvidar una frase muy cierta: todas las personas reaccionan mejor al amor que a las críticas.
  2. Que te comparen con otras mamás: Partamos de la base que todas las mamás lo hacemos lo mejor que podemos, y día a día nos pegamos cabezazos aprendiendo de nuestros errores y buscando mejorar aquellas cosas que pudiesen causar malestar en nuestros hijos. Entonces cuando estás en medio de esa cruzada diaria, que se comparen con otras madres, siempre haciendo hincapié en lo que deberías mejorar, es realmente agresivo con una. Todas las madres somos distintas, y todos los hijos también, por lo tanto, esa comparación es, además de injusta, ignorante.
  3. La alimentación, desde que empiezas a amamantar: es la cruz que cargamos desde que salen de nuestra guata. ¿Cuántos meses le diste papa? ¿Y porqué tanto? ¿Y porqué tan poco? ¿Y le diste relleno? ¿Y no le das comida picada? ¿Y porque no come pescado todavía? ¿Ah y no come ensaladas? ¿Le das sólo manzana, ninguna otra fruta? ¿No encuentras que toma mucha leche? ¿Le das bebida, en serio? ¿Ah y come chocolates tan chiquititos? ¿Y cómo reemplazas la carne? ¿Todavía no come solito? ¿Sabías que le hacen pésimo los nuggets? ¿No has probado darle leche de almendras? ¿Come puré de caja? Y así, yo creo que podríamos seguir hasta el infinito.  La mayoría de estas preguntas me las han hecho, y no una vez, miles. No hay cómo escapar, siempre hay algo que, bajo la lupa de esas madres inquisidoras, podrías hacer mejor. ¡Porfa no se metan con la alimentación de nuestros hijos!! Y menos con el período de amamantamiento, porque esa etapa es muy dura, no es sólo un lindo momento madre-hijo, tiene muchas consideraciones que están medio escondidas tras el velo del apego, y respetar su intimidad, privacidad, decisiones y limitaciones es un acto de generosidad que todas deberíamos tener presente.
  4. La comparación con otros niños. Es muy penca que comparen a tus hijos, y lamentablemente es muy usual. Desde que son chicos, porque caminan antes, porque dejan los pañales o porque no, porque aprenden a hablar, leer, escribir, dormir solos, etc. Todos los niños son distintos y únicos, algunos son muy buenos para algo, y no le pegan a otra cosa, y viceversa. No hay niño perfecto, de hecho, para nosotras nuestros hijos son lo más cercano a la perfección, es amor de madre, quedémonos con eso, las comparaciones no tienen espacio.
  5. Trabajas?: Todas las mamás trabajamos, lo que pasa es que trabajamos de manera distinta. Hay las que trabajamos en una pega convencional, hay las que tienen horarios flexibles, las que tienen un emprendimiento, las que han trabajado y lo han dejado, y aquellas que están en la casa, al cuidado de sus hijos y de su casa. No hay nada más llenador (me pasa mucho) que aquellas mamás que justifican cualquier cosa con “es que trabajo todo el día”, o “es que no tengo el lujo de estar en la casa, porque yo trabajo”; o al revés, aquellas que pontifican con comentarios del tipo “es que si trabajas todo el día no sabes lo que le pasa a tu hijo” o “prefiero postergar el trabajo porque lo que más me importa son mis hijos”, como si uno trabajara para arrancar de la maternidad! Ni hablar de cuando la gente comenta de “si eres mantenida o no”, o del lujo de “trabajar por placer y no para comer”, y comentarios desafortunados y con poco fundamento que lo único que consiguen es amargarnos y alejarnos de aquellas personas. Cualquier decisión que involucre compatibilizar trabajo y familia requiere de gran esfuerzo y sacrificio, son decisiones personales donde no caben las opiniones de los otros,ya que cada mamá o papá ha pensado mucho la decisión que está tomando, y es tremendamente injusto meterse.

Hay muy buenos comentarios u opiniones que, en su génesis, tienen las mejores intenciones, pero al recibirlos, nos traspasan toxinas innecesarias en esta etapa difícil que es la maternidad.

Mi humilde opinión es que debemos contar hasta mil antes de opinar o juzgar con tanta soltura. Si lo que digas no va a ser un aporte positivo y respetuoso, pienso que es mejor guardárselo. ¡Todos lo agradecerán!

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