¿Cómo enseñarles a nuestros cachorros a ser tolerantes con las distintas razas?

por Manana en Abr 11th, 2017

razas

Ahora que el tema de los inmigrantes al fin está siendo tratado con un poco más de respeto y dándole el lugar relevante que corresponde en nuestra sociedad, donde cada vez nos encontramos con más extranjeros en el día a día, el tema que no debemos dejar de lado es cómo educamos a nuestros niños respecto a la tolerancia, a las otras razas, a la sana convivencia y a todo lo enriquecedor que puede llegar a ser compartir con cada vez mayor frecuencia con otras razas, costumbres y culturas.

El otro día me di cuenta que no conversaba este tema con Pedri cuando, de la nada, me habló de un niño del colegio diciéndome que era “café”. Me dio un poco de risa pero paré las antenas, un poco para entender desde dónde él abordaba la diferencia racial. Me encantó darme cuenta que no era tema, que les dice “café” porque “de ese color tiene la cara”, pero cuando le dije “es de raza negra, no café”, me dijo “bueno, da lo mismo”. Finalmente, fue su forma de describirlo en el marco de una historia, pero jamás tuvo ningún dejo de discriminación.

A lo que voy es que los sesgos, como ya todos sabemos, los ponemos los adultos. Por eso me pareció importante tocar este tema, para aprender a educar a nuestros hijos desde muy chicos sobre la base del respeto, de la valoración de la diversidad, y del privilegio que tenemos de poder contar con inmigrantes que nos abren una cantidad infinita de puertas al conocimiento, al enriquecimiento multicultural y a la sana convivencia entre diferentes culturas, razas y tradiciones.

¿Qué debería saber un niño de cinco años sobre el tema?

Según lo que leí, los niños en edad preescolar son muy chicos aún para entender el significado social de las razas tal como los adultos, entonces se limitan a advertir las diferencias físicas, y lo hacen con la inocencia propia de un niño, que sólo describe lo que ve, sin juicios de valor. Es aquí donde, al igual que otros temas que podemos considerar delicados, es una buena idea empezar a hablarle a los niños acerca de la diversidad racial en la medida de que vaya generando en ellos curiosidad.

En este contexto, de más está decir que por sobre todas las cosas debemos evitar comentarios racistas o incorrectos, ya que los niños toman nuestras acciones y palabras como referentes no sólo de imitación, sino también morales. A veces no nos damos cuenta, pero somos racistas en pequeños detalles que incluso pasamos por alto, como los gritos en el fútbol al equipo contrario, tema del cual algunas instituciones se están haciendo cargo llamando al respeto en los partidos de la Selección Chilena (bien ahí!).

Para abordar el tema de las razas con tu cachorro con la mayor naturalidad posible, es bueno que:

– Les mostremos la diversidad desde muy pequeños: es bueno que ellos comprendan que un entorno normal incluye personas de diferentes razas y colores de piel; como en Chile se ha ampliado muchísimo la llegada de inmigrantes, se nos hace fácil mostrarle que convivimos en la misma ciudad y con igualdad de derechos personas de raza blanca, negra, orientales, etc.

– Hablemos de las diferencias: es importante que desde chicos entiendan que las diferencias son necesarias, amigables y respetadas, sea cual sea; esto aplica desde la diversidad racial, pasando por la diversidad sexual, étnica, religiosa y física. Si se te hace difícil graficarlas, puedes partir por la diferencia tan simple como el pelo crespo y el pelo liso, son distintos, y está todo bien con eso.

– No enfaticemos: aunque está bien hablar de las diferencias, tampoco hay que darle tanto bombo al tema. La conversación siempre tiene que estar en un nivel sencillo y sin complejidades, son niños, no tienen la menor idea de toda la carga histórica que tiene la lucha racial.

– Siempre tener ojo con lo que decimos: tal como señalé más arriba, nuestros niños son una esponja de lo que decimos y de cómo actuamos; si ellos llegan haciendo comentarios racistas del colegio o del jardín, debemos hacernos cargo inmediatamente de ese tema, explicándole que no es sano hacer sentir inferiores a las otras razas, que ningún color de piel es mejor que otro y que debemos respetarnos. Enseñar a nuestros hijos a llamar a las personas por su nombre, sin ponerle calificativos raciales del tipo “el niño negro del curso” o “el vecino que es chino”.

– Responder a las preguntas con naturalidad: si nos preguntan porqué su compañera de curso es de otro color, explicarles que simplemente todos tenemos un color de piel diferente, lo que no nos hace mejor ni peor que otros. También podemos dibujarnos e incentivarlos a que ellos mismos se dibujen; así entenderán de manera más simple que un niño es rubio, el otro tiene el pelo negro, el otro tiene los ojos más rasgados, y así, son todos distintos, pero iguales a la vez. Y por último, si la mamá tiene la piel de un color y el hijo de otro, también es bueno llevarlos al campo de la normalidad, explicándole que aunque son familia, no necesariamente son iguales; así como yo tengo el pelo de determinado color o forma, él la tiene de otra, y sigue siendo mi hijo. Lo mismo pasa con hijos y padres de diferentes razas.

 

Promover la diversidad desde muy niños no sólo nos hace vivir en armonía y les empareja el camino para sus propias experiencias; también fomenta la igualdad, el respeto y la educación, pilares fundamentales para criar a niños que serán adultos sensatos, generosos y respetuosos con ellos mismos, sus familias y su comunidad.

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