¿Cómo te llamas? NO!!!

por Lili en Dic 26th, 2012

pedrPor Manana:

Me he visto diciéndole “No!” a Pedro muchas veces más de las que repito su nombre en el día. Pobre!! Debe sentirse tan controlado. Pero es que está en una edad (1 año 6) en que realmente está expuesto a tantos riesgos y como que tiene un imán con ellos.

He leído mucho acerca del tema y más me convenzo que “otra cosa es con guitarra”, porque por más que a uno le enseñen formas de sobrellevar el tema, darle más libertad, dejarle las cosas claras, hacerlo elegir entre dos opciones, no gritar y blablablá, finalmente el momento mismo de la causa del “no” me supera y termino diciéndoselo con voz firme y a ratos sobrepasada por tanta travesura.

Pedri está más grande, y por lo mismo, además de que está mucho más exquisito, interactúa, nos entretenemos juntos, nos declaramos amor eterno y todas esas cosas propias de esta etapa, está más inquieto, tiene un mundo por descubrir en sus ojos y todos los días quiere abrir nuevos muebles, llegar más allá de mi campo visual, tocar más enchufes y encaramarse más alto. Es agotador!

El tema es que también debe ser bien agobiante que te estén diciendo “no” todo el día, y por casi todo lo nuevo que quieres tocar. Sin embargo, mi problema es que Pedri quiere tocar todo lo peligroso, me doy vuelta y está echándose piedras a la boca, tocando los enchufes con sus manitos húmedas, tomando cosas que se quiebran o subiendo las escaleras. Esto último tiene solución, debo poner reja abajo también (la de arriba la pusimos cuando empezó a gatear). Pero qué se hace con lo otro? Hay gente que dice “déjalo que lo haga y así va a aprender si, por ejemplo, se quema o se echa algo a la boca que no le gusta”, pero cómo voy a hacer eso! Primero, estoy exponiéndolo a algo desagradable, y segundo, estoy dejando en él la capacidad de discernir entre lo bueno y lo malo. No me gusta para nada esa estrategia.

Yo he optado por corregirlo hasta el cansancio cuando creo que corresponde, pero también he tratado de dejarlo hacer aquello que podría molestarme, aunque tampoco es tan terrible. Así no le doy un doble mensaje: primero “no”, y después “ya bueno ya”. Por ejemplo, me carga que nos saque todos los zapatos y los vaya tirando por la casa, al principio le decía que no lo haga, pero también entendí que es un juego y tampoco es tan dramático que me deje todo desordenado.

Me han dicho que es cada vez peor, que luego los niños van jugando a manipular un poco tu nivel de rigor; con Pedro al menos no he llegado a esa etapa, y no se si es porque él es bastante obediente (el “no” lo acata con frecuencia) o simplemente porque después de los dos años se desencadena ese tan temido muñequeo infantil.

Tampoco se si lo estoy haciendo bien; no quiero que mi cachorro sea un niño frustrado que no puede tocar nada, pero exponerlo a riesgos o criar a un niño que bota y rompe todo, tampoco es la gracia!

Pienso que enseñar con cariño, paciencia, disciplina y libertad es la dosis. Pero como dije, otra cosa es con guitarra!

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