¿Cuándo llevar a nuestros cachorros al fonoaudiólogo?

por Manana en Jul 15th, 2015

niño fonoaudiologo

Hace un par de semanas estoy llevando a Pedri al fonoaudiólogo. Luego de decantar las sugerencias y comentarios que nos hicieron en la postulación a colegios y el feedback del jardín, decidimos llevarlo a un par de sesiones para que trabajara algunas dificultades del lenguaje que nos pareció importante reforzar, a meses de entrar al colegio.

Nos encontramos con varias sorpresas que quería compartir. Primero, que si bien Pedro tiene dificultades en la pronunciación de algunas palabras (específicamente tiene dislalia, que tiene lugar en la fase de desarrollo del lenguaje infantil, en la que el niño no es capaz de repetir por imitación las palabras que escucha y lo hace de forma incorrecta desde el punto de vista fonético), es un niño acorde a su edad, que se da a entender perfectamente y que es capaz de usar sinónimos cuando no se le entiende. En el fondo, lo que no tiene en lenguaje lo tiene en inteligencia! Y eso es un gran paso, porque su dislalia es súper tratable. Para ponerles un ejemplo, el otro día me dijo “mira mamá el cocorrillo” a lo que yo le respondí “el cocorrillo Pedri? Qué es eso?” Y Pedri, para salir del paso, me dijo: “bueno mamá, el caimán, son sinónimos”. Casi me lo como!

Las letras que principalmente no logra sacar son las vocales abiertas juntas, por ejemplo: feo lo pronuncia “felo”, chao lo cambia por “chayo”, mía es “miya”, etc. Y luego con las consonantes, partiendo por su nombre Pedro, que lo dice “Pedo”, a nuestra nana Margarita le dice “Malalita”, a mi papá Ricardo le dice “Licalo”, y así…

Eso sí, en algo necesito desahogarme: en uno de los colegios me dijeron textual “Pedro no sabe ni siquiera pronunciar su nombre”, lo que obviamente me dejó en el suelo, como podrán imaginarse. Y bueno, cuando le contamos a la fonoaudióloga nos dijo que esa sicóloga que lo evaluó era además de malaleche, ignorante, ya que las consonantes juntas “dr” son una de las combinaciones más difíciles de pronunciar para los niños!

Así que ahí vamos avanzando. Otro tema que desmitificamos con la fonoaudióloga, es que en el mismo colegio que nombro también nos dijeron que, al ser bilingüe, no podían recibir a un niño con problemas en el lenguaje nativo, ya que se le hacía doblemente difícil aprender un segundo idioma. Mentira!! La fonoaudióloga nos dijo que una cosa no tiene nada que ver con la otra, ya que el idioma materno nativo se aloja en una parte del cerebro distinta al segundo o tercer idioma adquirido.

Me pareció súper útil compartir estos tips con ustedes. Me vi muy angustiada en el proceso de postulación a los colegios, y saqué varias conclusiones que pueden servirles a quienes estén viviendo esto o se acerquen a la fecha. Les iré contando los avances que tengamos con la fonoaudióloga, que estoy segura pueden servirles como pauta para reforzar las habilidades de sus cachorros.

 

 

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