Culpas y Aprensiones

por Lili en Oct 18th, 2011

Los papás siempre nos estamos sintiendo culpables y es algo inevitable. Este fin de semana por primera vez y después que Pascualito cumplió su primer año, con mi marido nos fuimos un fin de semana solos a Punta del Este. Obvio que al principio pensando con un poco de culpa que lo dejaríamos solito, pero para eso están los abuelos!!, además serían sólo tres días y con el Jose hace mil que no programábamos una escapadita para dos. Como les dije en un post anterior, es ultra necesario hacerse un tiempo, porque mi marido está estudiando un MBA, trabajando, yo también full pega, casa, Pasqui y no habíamos tenido un espacio de conexion necesaria.

Así que decidí predicar con el ejemplo, organizamos todo con mis papás y partí chocha y feliz a encontrarme con el Jose que se había ido el martes por pega a Uruguay. Pascual quedó perfecto con sus abuelos, tías, primos, etc. y con todo lo necesario para estos días que estaría sin sus papás.

Parecía una mudanza de meses, pero lo importante es que me fui feliz y tranquila, sin embargo, me subí al avión y empecé a pensar… Que si me echaba de menos, que iba a llorar, que se podía caer, que si le daba fiebre, le metí la gotitas de panadol al bolso, le eché suficientes panales??? Uyyyyy súper ladilla y culposa, pero cuando llegué a Punta a encontrarme con mi querido marido se me olvidaron esas cosas y empezamos a disfrutar.. sólo eso.

Como me dijo mi amiga Trini, nunca estamos tranquilas, siempre hay algo. Ella recién tuvo a Iñigo y también tiene esas aprensiones: dejarlo sólo con la nana por primera vez, manejar con él sentado atrás, que si está muy abrigado, que no se vaya a ahogar con el pan, etc… y así nos la pasamos la gran mayoría del tiempo, pensando y pensando cómo poder hacerlo de la mejor manera y sentirnos que así lo hemos hecho.

La verdad que después de este rico finde estaba ultra descansada, lo habíamos pasado increíble y estaba todo listo para nuestro reencuentro. Las cenizas del volcán no nos dejaron el volver a Chile el domingo y cuando me dijeron que el vuelo se había cancelado me puse a llorar mal!!!! Y el Jose me miraba con cara de por qué lloras y yo sintiéndome demasiado culpable por no poder llegar a ver a mi Pascual. Hay que mirar el vaso medio lleno y aprovechar estos momentos extras que nos regala el destino… y bueno en eso estamos.

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