EL Fascinante mundo de la lectura

por Manana en Jun 27th, 2017

libros

Pedro ha avanzado tremendamente en lo que se refiere al lenguaje, en esta etapa en especial con el tema de leer y escribir.

El colegio ha sido fundamental, y también la pega que hemos hecho en la casa, ya que nos damos el tiempo de estimularle todos los días que escriba, que lea, que dibuje, etc. Y me ha sorprendido que él mismo busca leer los GC de la tele, junta letras y no se cansa de escribir en sus cuadernos de dibujo. Es muy divertido ver que sus referentes de letras obviamente, como en casi todo en su vida, son los equipos de fútbol. ¡Me pregunta con qué letra empieza la palabra “hijo”, y le digo “con la hache, la que es muda!, y me dice “ah, no es la muda mamá, es la de Huachipato”.

¡En fin, cada loco con su tema, lo que me importa es que aprenda! Me han pasado varias cosas en esta etapa. En primer lugar, me llama la atención que para uno escribir es un acto automático y completamente adquirido, pero es súper difícil y a uno se le olvida eso. Veo cómo Pedro se esfuerza enormemente por hilar las letras y formar una palabra, pero leer de corrido es un temazo, y aunque aquellas palabras que ya reconoce las dice al tiro, con las que no, de verdad es ver a mi cachorro usando todas las neuronas que tiene disponibles para leerlas de corrido. No me queda más que concluir que es increíble el poder de la lectura y la impotencia del analfabetismo.

Y, por otra parte, lo que me sorprende es que se enoja cuando le corrijo las letras que escribe al revés. Es bastante usual, entonces decidí bucear buscando info que me responda cómo enseñarle de mejor manera, evitar que se enoje y podamos avanzar.

Me encontré con que es súper normal que los niños lean las palabras y letras al revés; para ellos (alrededor de los cinco años) el hecho de dar vuelta una letra o cambiarla de posición no cambia nada, siendo que, en la realidad, una letra al revés puede cambiar completamente la palabra en la cual está inserta. Por ejemplo, si da vuelta la “M”, para ojos nuestros se transforma en “W”, sin embargo, para él, la ponga al revés, acostada o mirando hacia la izquierda, no cambia en absoluto su identificación con la “M”.

Según leí, independiente de que tengan compañeros que escriben las letras sin errores y aprendan a hilar más rápido algunas palabras, lo “normal” es muy variable en esta edad y con este tema, por lo que no debe ser motivo de preocupación. Por esto, la clave del éxito radica en fomentar y estimular la lectura y la escritura lo más que puedas, sin presiones. Yo le compro a Pedri distintos “formatos”: libros para leer, libros para colorear palabras, figuras, números y letras, cuadernos en blanco donde escribimos sin parar (y obvio, dibujamos insignias de los equipos de fútbol chilenos, tema que me ha funcionado perfecto para que se vaya familiarizando con la escritura y lectura), plasticina para armar letras y pegarlas en blocks de dibujo, letras de imanes para pegar en el refri y escribir palabras distintas cada semana, recortamos letras de revistas y jugamos a pegarlas, y así, sin demasiado presupuesto, hemos ido ampliando muchísimo nuestra capacidad de escritura, y asimismo la motivación que él tiene a aprender. Es impresionante cómo este verano partimos con un par de libros que le compré para pasar la temporada, y ahora, a mitad de año, ya tenemos toda una sala de juegos montada en torno a la escritura.

Mis papás siempre se quebraron con que yo aprendí a leer y escribir en kínder, casi que superdotada para la edad (según ellos). Y entre otras cosas, lo relacionan con que a mi siempre me gustó mucho que me leyeran cuentos, y luego leerlos yo misma. Como tengo un hermano más grande que era seco para leer, de alguna manera quería ponerme a su nivel. Entonces, me fomentaron muchísimo la lectura; tuvimos una gran biblioteca de libros, novelas y enciclopedias, me gustaba hasta leer el diccionario (súper ñoña), y de más grande, recuerdo cómo me sumergía en las novelas históricas y en los libros de entonces.

Por todo esto, quiero hacer lo mismo con Pedri, y vamos por buen camino: fomentar la lectura, leerle todo lo que me pida, hablarle mucho (porque eso estimula la amplitud de lenguaje) y atender todas sus inquietudes al respecto. No hay nada más fascinante que ver a tu hijo leer, y siendo tan chico además, que eso le entusiasme me llena de energía a mí!

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