La cabeza en el freezer

por Manana en Nov 26th, 2012

 

Por Manana:

El fin de semana largo que pasó hace unas semanas nos fuimos a Reñaca. Yo estaba muy resfriada y obviamente en cosa de días se lo contagié a Pedri. Lo pasamos chancho, hasta que Pedri empezó a caer y el segundo día (de cuatro) comenzó con fiebre, mocos, tos y malestar. Como mi niño es un tragatraga, lo único que nunca perdió fue el apetito, sin embargo se notaba visiblemente congestionado, medio malas pulgas, con malestar, agripado.

Porque tengo una suerte impresionante, estaba también en la playa mi amiga Consuelo, quien además de ser una de mis partner de la vida, es pediatra y es seca!! La llamé al tiro (siempre acudo a ella, que vergüenza lo jote) y me dio varios tips, y aunque igual los seguí, las noches para los niños (y también para nosotros) suelen agudizar los síntomas. Así no más fue. Estábamos tomándonos un trago en el living y Pedri empezó a atorarse con la flema en su cuna. La verdad no pasó a mayores, pero yo me asusté mucho y él también, costó calmarlo, estaba bien congestionado y además con el susto lloró mucho y después quedó triste, me morí de la pena.

Y bueno, surgió la idea de meterlo al freezer, cosa que fue rechazada de plano por mi marido. Y es que ante la angustia, fue lo que primero que se me vino a la cabeza para poder desatorar a mi cachorro. Tengo amigas que lo han hecho, la misma Consuelo lo ha hecho con su hija, pero entiendo que al parecer en la situación de Pedri era una exageración.

Hay que tener claro que meterle la cabeza al freezer es una opción cuando están ahogados, muy obstruidos o con una tos de perro que uno la siente casi al principio de la garganta. Debe ser sólo un ratito, uno o dos minutos, y por supuesto la pura cabeza. Es una gran solución para estos casos mencionados, pero está claro que no debemos acudir a ello solamente porque nuestro cachorro se atore tosiendo. Es más, puede incluso llegar a vomitar y tampoco va a ser necesario. En esos casos debemos ponerlo en posición vertical, calmarlo, dejarlo que tosa y sobarle la espalda. Cuando uno se atora se angustia demasiado, yo he creído casi que me voy a morir, imagínense un cachorrito como los nuestros!

Le conté a la Consuelo y ella, como siempre muy paciente, entendió mi angustia y me sugirió esto que cuento más arriba. Me pareció interesante compartirlo, ya que uno como mamá a veces sobre-reacciona frente a la angustia de su hijo (y a la propia), pero es bueno dimensionar con calma la situación, tener conocimientos previos “en caso de” y siempre compartirlo después con el Doctor, ya que ellos nos pueden ir guiando para saber qué hicimos bien y qué debemos evitar, en caso de haber una próxima. Y obvio, lo que cada vez me hace más sentido, seguir nuestros instintos, que muchas veces tienen toda la lógica del mundo!

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