La llegada de un hermanito: ¿cómo manejar los celos?

por Lili en Ene 26th, 2015

niños

El amor de hermanos es algo que no se enseña, llega solito y se da como algo innato y natural. Siempre pensé que cuando llegara la Adelita, Pascual se iba a sentir celoso, iba a llamar la atención y que nosotros debíamos atenderlo más a él para que no se sintiera desplazado. Pero como la naturaleza es tan sabia, creo que mi cachorra llegó en el mejor momento, no sólo para Pasqui, sino que para todos.

Ahora que tienen 4 y 2,5 años, la relación entre ambos es más intensa, y a pesar de las clásicas peleas no pueden vivir el uno sin el otro. Si Pascual va a jugar donde un amigo y la Adela se queda conmigo, rápidamente empieza a preguntar por su hermano: “¿Mamá donde está Pasqui?”.

Es muy rico sentir que ambos se quieren y que aunque tienen diferente sexo, pueden compartir los juguetes, los amigos, la pieza donde duermen, etc., porque la verdad hacen todo junto!!!

baño

Leí en un libro que la llegada de un hermanito puede ser un tema, y que en algunos niños puede generar celos, envidias, miedos y pataletas. Entre los 1 y 6 años, puede alterar su conducta, ponerse más desobediente o reboltoso, ya que ven a este hermanito como una amenaza y eso les provoca miedos e inseguridades. A veces incluso lo somatizan con dolores de estómago, vómitos o conductas como volver a usar chupete, hacerse pipí en el cama, etc.

A mí por suerte y hasta el momento no me pasó nada de eso, quizás porque Pascual es más chiquitito y no se da cuenta, o porque hemos tratado de ser equitativos con nuestros cariños y atenciones para ambos.

De todos modos aquí les dejo algunos tips que les pueden servir.

  • Explicarle a nuestro hijo el proceso de la llegada de un hermano y hacerlo partícipe desde las ecografías, las mudas, las papas, los juegos, etc.
  • Al hijo mayor, apoyarlo con actividades, juegos, leerle cuentos, etc. seguir la misma rutina, como si nada hubiese cambiado.
  • Hablarle de este nuevo integrante que llegó a la familia, de lo mucho que se van a querer, respetar, que será un compañero para jugar, etc. Si el hermano mayor entiende argumentos, podremos tener conversaciones más profundas y asegurarnos que nos comprende.
  • Si el hermano mayor aún es guagua, dejarlo con su chupete o su pañal, por ejemplo, no tratemos que crezca de golpe, más con la llegada de un hermanito.
  • Intentar ser equitativos con los tiempos de juegos y actividades, aunque a veces sea difícil  ya que el recién nacido requiere de más tiempo y atenciones. Lo mismo con los cariños y abrazos.
  • No pretendamos hacer todo igual para todos, ya que cada hijo es diferente y tienen sus propias necesidades.

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