La maternidad culposa

por Manana en Jun 13th, 2017

pedro y mama

Mucho se escribe de este tema, pero nunca está de más creo yo. El otro día me pasó un episodio ingrato con Pedri: era la hora de stress en la casa (post 7 PM) y estábamos solos, yo haciendo malabares entre su comida, ropa del colegio del día siguiente, revisar mochila, tareas, libreta de comunicaciones, colación, baño, pijama, y un etcétera eterno, y apurándolo para que ordenara, comiera, se lavara los dientes y sus obligaciones cotidianas antes de acostarse. Me dijo al menos cinco “no quiero” seguidos lo que activó automáticamente mi “no-paciencia” vespertina. Lo reté, nos peleamos, resultado: los dos llorando. Ok, estoy un poco sobrepasada, pero lo peor de todo es que ese episodio es bastante recurrente en las mamás hoy por hoy, con uno, dos o más niños.

No pasa por la cantidad de hijos; muchas amigas mías minimizan mis responsabilidades por tener solo un hijo (tema para hablar en otro post, que agote eso!), pasa porque cada día nuestras vidas son mas aceleradas, demandantes y, en algunas ocasiones y etapas de los niños, ingratas en la respuesta.

Digo esto porque Pedri está entrando en una etapa natural en su edad de llevar la contra a priori, encontrar todo malo, todo aburrido, todo fome, todo feo. Y entendiendo que soy yo la adulta y él el niño, por Dios que cansa! Mientras yo ponía su pijama en el calefactor para que estuviera calentito al momento de ponérselo, él me pataleaba que le pido cosas aburridas y que soy pesada y blablabla.

Colapsé, él también colapsó, pero fue una oportunidad para conversar y no dejar pasar. Le pedí perdón por retarlo tanto, y lo invité a pensar en lo que pasó.

La maternidad es difícil, mi mamá siempre me dice que se le llama “el pago de Chile”, cuando uno lo hace todo por los hijos y a veces se siente poco valorada o validada por ellos. Y es un sentimiento egoísta, porque finalmente estamos criando a niños maravillosos, dependientes de nosotros, esponjas de nuestro actuar, reflejo de nuestras vidas, y está en nosotros como padres llevar ese camino con la mayor cantidad de herramientas que tengamos a nuestra disposición para transformarlos en adultos felices y plenos.

Yo como mamá siento que llevo esa tarea de la manera más integra posible, con mis propias herramientas y limitaciones; como uno suele decir y también escuchar, hacemos lo que mejor podemos. Mi máximo desafío es aprovechar todos los días a mi cachorro, que crece rápido y se transforma en una persona exquisita y receptiva, tratando de filtrar lo que no me suma. Porque este post nació con esa idea dándome vueltas: estoy trabajando en manejar bien las críticas, comentarios y consejos de la gente. La maternidad ya es lo suficientemente culposa para además tener que hacerse cargo de la opinión de todo tu entorno. ¿Se han dado cuenta que hay mucho General después de la batalla? Incluso los que más nos quieren, nos hacen ver que podemos hacerlo mejor, que no los retemos tanto, que estemos más presentes, que nos hagamos cargo de tal o cual cosa, que esto, que lo otro. Y obviamente hay un sentimiento genuino de ayudar, de opinar, de involucrarse, porque nuestro entorno sí está involucrado en nuestras vidas, pero estoy haciendo el ejercicio de filtrar, de pedir que en ocasiones si el comentario no suma, es mejor decirlo en otro momento, y así, varias acciones que intento adquirir día a día, con el único objetivo de quitarme culpas como mamá y escuchar también mi intuición. Todas sabemos e identificamos perfectamente lo que hacemos mal, o que podríamos mejorar, y les aseguro que ninguna de nosotras es indiferente a la posibilidad de corregir aquellas conductas.

Nuestras mamás también nos criaron llenas de culpas y limitaciones, pero con el amor mas grande que podían entregarnos, y acá estamos, tampoco fue tan terrible el resultado jajaja.

Y para cerrar, volviendo a mi batalla vespertina con Pedri, opté por hacerle caso a un consejo que me dieron: explícale desde su mundo que todas las mamás son iguales, y que lo hacen por amor. Le puse de ejemplo que la mamá de Alexis (Sánchez, fútbol monotema, no olvidar) cuando él era chico lo retaba y le exigía que comiera bien, que se lavara los dientes y que se durmiera temprano para que creciera sano y fuerte. Y el resultado está a la vista! Al principio le encantó el mensaje y lo asimiló bastante bien, aunque de tanto usar el mismo recurso, el otro día me dijo “igual tampoco creció tanto mamá”. En fin, Pedri tiene respuesta para todo, tendré que variar mi estrategia, pero la idea central es esa: respiremos, filtremos, busquemos salidas empatizando con la edad de nuestros cachorros, y no bajemos los brazos, que la crianza es una ardua tarea, no todos los días reconocida, pero que sin duda nos permite alcanzar la felicidad plena que significa ser mamá.

 

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