La suerte de Pedro de tener un gran papá

por Manana en Jun 13th, 2013

collage papa-pedri

Por Manana:

Esta semana se celebra el día del papá, y aunque me imagino que nos vamos a llenar de comerciales emotivos (medio cursi algunos) y una locura desenfrenada por salir a almorzar afuera el domingo, no me quejo de lo comercial en que se ha transformado esta celebración, total, yo feliz de celebrar a mi papá, marido y suegro.

Pero hoy quería detenerme a hablar de Felipe, mi marido y papá de nuestro querido Pedri, porque de verdad ya lleva un magíster en cómo ser un buen papá y superarse día a día.

Cuando me preguntan si Felipe “colabora en la crianza” me da risa, aunque ya estoy acostumbrada. Digo para mis adentros “¿colabora?”, como si no fuéramos equipo, sino más bien él fuera un externo! Felipe no “me colabora”; ambos estamos creciendo y aprendiendo juntos en esto de tener un hijo, con diversos roles, algunos fijos y otros más flexibles, y con mucha satisfacción y aprendizaje.

Y en eso, Felipe me gana con creces. Es cierto que yo llevo el detalle de lo que hay en el clóset, en el baño y en el botiquín de Pedri; también me encargo del tema de sus comidas, papas, armarle la mochila y tenida cada mañana y estar al día con sus vacunas. Sin embargo, no hay pega que él no pueda hacer o que se niegue al menos a intentarlo.

Acá los roles son compartidos, y así como yo mudo, baño, doy comida, hago dormir y regaloneo, el papá hace exactamente lo mismo; y tal como lo hacemos casi siempre juntos, también lo hacemos por separado cuando el otro no está. Y Felipe jamás me ha llamado para decirme que me vaya para la casa cuando salgo con amigas, o que está colapsado con alguna labor de Pedri. Incluso cuando ha estado enfermo, que convengamos, los niños se ponen insoportables.

Y digo que Felipe me gana con creces porque -no quiero sonar machista- las mujeres llevamos en el ADN el tema de la maternidad. De chicas, para bien o para mal, hemos sido educadas en esta noble y sacrificada labor. Desde el embarazo, sin ir más lejos, nos vamos preparando para pasar noches en vela.

Para los hombres la paternidad es más adquirida, partiendo por un tema físico (nosotras podemos parir). Y cuando son padres que viven su rol a fondo y se involucran con la paternidad, creo que son doblemente buenos. Cuando dejan de ser el papá que hay que mirar para arriba y se chasconean, se tiran al suelo, juegan, dan besos y chochean, y también mudan, dan comida, limpian potos y llevan a sus hijos al doctor, para mí al menos, sacan lo mejor de ellos como hombres.

Y Felipe es uno de esos. Es el mejor papá que Pedro podría tener, ha mostrado lo mejor de sí mismo desde que él llegó a nuestras vidas, y me llena de orgullo, felicidad, y tranquilidad que participemos juntos en esta maravillosa travesía de ser familia.

Felíz día a todos esos papás que se permiten gozar de este increíble rol!

Comentarios en Facebook:

Follow

Get every new post delivered to your Inbox

Join other followers: