Los estirones

por Manana en Abr 3rd, 2017

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Al finalizar el verano, Pedri me dijo un día mirándose al espejo: “mamá estoy más alto y más flaco hoy”. Me dio mucha risa y él no entendía porqué me reí a carcajadas. Lo encontré tan tierno, pero también lo atribuí a que últimamente ha escuchado varias veces a nuestros amigos y familiares decirnos “qué grande está Pedri! Se pegó un estirón!” y cosas por el estilo.

Traté de recordar cuando yo era chica y la verdad es que no tengo recuerdos de haber notado mis estirones. Podría perfectamente atribuirse a que tampoco digamos que me pegué tantos, y siempre fui más bien de las menudas del curso. En conclusión, yo creo que nadie andaba por la vida diciéndole a mis papás “oye que está alta la Manana!!”. Una pena jajaja.

Pero en fin, busqué info que podía ser de utilidad para entender los estirones y en qué etapas de la infancia se dan con mayor notoriedad, y también si podemos identificar factores asociados a ellos. Me fue de súper utilidad, encontré muchas coincidencias con los últimos meses de Pedri, y acá se los comparto.

Los períodos de crecimiento acelerado en los niños se dan notoriamente el primer año de vida, y luego en su pubertad. Obviamente se presentan en otras etapas de la vida, pero no son tan evidentes.

Entre los dos y los cuatro años, los niños crecen cerca de seis centímetros al año, y aumentan alrededor de dos kilos. En este tramo de edad, el crecimiento se centra principalmente en el torso y las piernas. Todo esto lo va controlando el pediatra, y aquí entra un tema que yo sólo conocí cuando nació Pedri, que es lo de los percentiles: por ejemplo, si el doctor te dice que tu cachorro está en el percentil 75 de altura, significa que es más alto que tres cuartas partes de los niños de su edad. Lo que se busca con esto es que el peso y la estatura sean proporcionales y vayan aumentando de manera complementaria y equilibrada. Luego de los dos años, se suma el control del índice de masa corporal, para descartar la obesidad, tema importantísimo en nuestros hijos dadas las condiciones de vida que tenemos. Y aquí está la respuesta a mi inquietud de que Pedri se ve más “fibroso” de un tiempo a esta parte: el porcentaje de grasa corporal se reduce entre el primer y el quinto año, por esto, los niños tienden a verse más musculosos.

Los estirones, por su parte, se generan porque el crecimiento de los niños no siempre se da de forma continua. Los indicadores que pueden darte luces de esta etapa son, por ejemplo, que tienen más hambre de lo normal o que se comen todo el plato de una sola vez. Además, tienen más siestas largas o duermen más horas en la noche. Por último, pueden tener cambios en el humor y andar más “mamones”.

A mi me han pasado hartos de estos efectos: Pedro anda muerto de hambre, parece adolescente, se come tremendos platos de comida y al par de horas ya quiere algo, y no dulces, sino un pan, una leche o algo contundente. Aquí es cuando aprovecho de ofrecerle una colación saludable, para que no se transforme en una bolita de grasa tampoco. Además, cuando está muy cansado hace siestas de dos o tres horas incluso, y nunca más despertó de noche o se desveló.

Y bueno, hay una señal evidente de que tu hijo se pega estirones: de repente le quedan cortos los pantalones, o unas zapatillas le quedaron chicas mucho más rápido de lo habitual; se pueden subir con mucha facilidad a sillas o mesas que antes no alcanzaban, y en particular con Pedri, ha adoptado gran destreza para alcanzar sitios que están en altura.

Me encanta ver cómo mi hijo crece mes a mes; me da una nostalgia brutal que ya esté dejando de ser mi guagua y se transforme en niño, pero disfruto y agradezco todos los días que crezca sano, fuerte y feliz. No queda más que comprar ropa “crecedorcita” para hacer frente a los estirones!!

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