Los límites: lo que debemos evitar para criar niños sanos

por Manana en Ago 28th, 2017

niño adulto

En esta etapa de Pedri, me he dado cuenta que la negociación de los límites sigue siendo un temazo. Por más que pongo reglas claras que no son inalcanzables y estamos en constante negociación de las partes, siempre me trata de correr el tejo. Me he visto en situaciones en que le “prohibo” cosas, y en el mismo camino, me encontré con estudios que orientan un poco a los papás en la tarea de prohibir, negar o corregir, que al menos a mi, me sorprendieron por su flexibilidad.

Se las quiero compartir como guía, me parece que siempre es un aporte tener una mirada distinta a cómo uno está criando; y si las practican, siempre es agradable ver que vamos por buen camino!

Según algunos sicólogos, cuando le ponemos limitaciones y reglas a los niños, se sienten más cómodos y seguros. Está bien hacerlo y tenemos que entenderlo como una base positiva de contención, y no sólo una definición de las reglas de convivencia. Si embargo, existen algunas prohibiciones que podrían limitar su desarrollo, y es aquí donde debemos poner ojo:

– Déjalo hacer preguntas: muchas veces nos pasa que estamos agobiados de responder una pregunta tras otra, como si no tuviera fin. De los “y porqué?” pasamos al “pero cómo entonces tal cosa?” y así hasta el infinito. Pero es indispensable hacer el triple esfuerzo por estar atento y responderle; un niño chico tiene una cantidad impresionante de inquietudes, está recién explorando el mundo, y confían plenamente en que nosotros tenemos todas las respuestas a sus dudas. No frustremos su hambre de conocer más cada día!

– Déjalo llorar: Los niños son sensibles, díganmelo a mi!! Lloran por impresión, por vergüenza, por pena, por rabia, por frustración y también por emoción. Pedri de repente llora con un comercial de cachorros (hijo de su madre, yo lloro hasta con las canciones). No limitemos su necesidad de expresar estos sentimientos, aunque a veces nos canse o encontremos que no hay motivo aparente. En lugar de desesperarnos, tratemos de resolver la situación, explicándole a tu hijo porqué le da pena algo que quizás a otros no, y tratemos de corregir desde la naturalidad.

– Obligarlo a compartir: los niños son enfermos de egoístas con sus cosas cuando son chicos, y se les va pasando muy de a poco. No obliguemos a nuestros niños a compartir, ni menos apelemos a que “es un egoísta” si no le nace hacerlo, o si se enfrasca en una pelea. Ponerle apelativos negativos a tu hijo cuando hace algo que, dada su edad y madurez, es completamente normal, puede generar efectos más nocivos que positivos. Además, debemos empatizar, es súper entendible que él quiera disponer de sus cosas igual como un adulto lo hace con sus pertenencias. Para tratar de salir de ese bosque horrible que significa separar a nuestros niños cuando pelean con otros, tratemos de ofrecerles jugar por turnos, o bien compartir otra cosa mientras.

– Decirles que no a todo: yo caigo mucho en esto, el “no porque no”. Es que a veces en verdad no tengo justificación, es no no más! Pero entendiendo que tu hijo no es un esclavo, es una persona, miembro de tu familia y con derechos, decirle que no a todo pasa a llevar sus límites.Es mejor siempre explicarle porqué no, hacerle entender que a veces tenemos que hacer cosas que no queremos, y negociar cuando se pone difícil.

– Tener secretos: entre más grandes son nuestros hijos, más espacio personal van necesitando. Es indispensable tener control sobre sus vidas porque son chicos y ya sabemos los riesgos que conlleva no hacernos cargo de este tema, pero asimismo, debemos respetar la intimidad y sus espacios. Yo tiendo a decirle a Pedro que no debe tener secretos, pero después de leer harto, he limitado esa frase a “no debes tener secretos con el papá o la mamá”, pero claro que tiene derecho a tener secretos, a guardarse opiniones o comentarios, y más adelante, a tener un diario de vida por ejemplo.

– Equivocarse: aquí me cuesta mucho el tema, ya que Pedro se enoja muchísimo cuando algo no le funciona. Dicen que es poca tolerancia a la frustración, pero yo prefiero interpretarlo como algo totalmente normal dada su edad y su ansiedad por hacer más y más cosas. ¿Nadie quiere aprender cosas y luego hacerlas mal, no es necesariamente poca tolerancia a la frustración no? Y bueno, los expertos sugieren que no estemos corrigiendo todo el día al niño, porque con eso sólo vamos a bajarla la motivación que tiene de aprender cosas nuevas. ¿Es natural, si aprendo algo y cada vez que lo hago mal me llega reto, mejor para qué aprendo más cosas?

Me gustó esta lista de cosas, principalmente porque todas apelan a la bendita y difícil tarea de tener PACIENCIA.

Todas estamos cansadas, a estas alturas del año más de alguna está estresada y sobrepasada por la vida, pero no nos olvidemos que estos cachorros miran todo para arriba, nos tienen como referentes y son unas esponjas de lo que perciben y viven. ¡Tratemos de hacerle esta etapa lo más amigable posible!

 

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