Los regalos: ¿darles en el gusto en todo a nuestros cachorros?

por Manana en Nov 16th, 2015

niño juguete

Últimamente me ha pasado harto con Pedri que salimos a comprar, y quiere todos los juguetes del mall, del súper, o de cualquier tienda con algo que le llame la atención.

Al principio era una batalla campal y salíamos los dos peleados de la tienda, no le compraba nada, lo retaba y perdíamos los dos.

Mucha gente me decía que cómo soy tan descriteriada de ir a un mall o al supermercado con él sabiendo que está lleno de “tentaciones”. Es como ir al súper con hambre, obviamente uno se pone más ansioso y compulsivo y se lo compra todo (¿o a ustedes no les pasa?).

Pero yo consideraba que no tenía por qué dejar de hacer algo sólo para evitar un conflicto con Pedri, había que negociar! Entonces, lo que he empezado a hacer es que de vez en cuando le digo “ya Pedro, hoy vamos a ir al mall y puedes elegir una cosa de regalo”. Él queda en fuego, siempre hay algo que “necesita” por supuesto, aunque mi casa parezca un parque de diversiones de tantas cosas que tiene, y va todo entusiasmado hablando como loro de su próximo regalo.

Como era de esperar, una vez que estamos en la tienda me ha pasado que muchas veces quiere más de una cosa, incluso más de dos. Dependiendo del estado de ánimo, a veces se resiste a devolverlas y otras veces asume que tenemos que negociar. Y a eso va mi post. Qué increíble que conversando las cosas con los niños, son capaces de entender con criterio que en la vida uno tiene que elegir, y si te presentan las alternativas claras, se hace más fácil esa tarea.

Él mismo va sacando juguetes, optando por los favoritos y devolviendo los no tanto, y al final siempre llega con dos juguetes a la caja. No puedo negar que mil veces me pregunta con esa carita de manipulación exquisita si puede llevar ambos, pero no aflojo, porque si lo hago una vez, estoy perdida! Entonces ahí viene la negociada: elige el que más te guste, y devuelve el otro. Y lo hace. En ocasiones me trata de negociar que en un mes más volvamos por la segunda opción, ya que me lo tengo súper engrupido con que cuando uno recibe el sueldo tiene plata, pero es una sola vez al mes.

Por supuesto al papá no le pide nada, es como si yo tuviera un signo peso en los ojos. Y en honor a la verdad, conmigo es con quien más va al mall y al súper, y también soy yo la consumista compulsiva de la casa.

Y así me las he llevado, negociando y negociando con mi hijo de cuatro años. Siento que es un win-win; yo no gasto tanto por salida, y él sale con juguete nuevo.

Mi próximo desafío es enseñarle cuánto valen las cosas, cuándo son más caras (mostrarle que algo de 1.000 es más barato que algo de 5.000, por el orden ascendente de los números) y empezar a inculcarle la enseñanza del valor de las cosas y el valor del dinero.

¡Les contaré cómo me va con eso, que claramente es una prueba más compleja, que de hecho ni siquiera yo la tengo tan clara!

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