Mamá Invitada Asunción Martínez: “Somos una familia nómade”

por Lili en May 4th, 2015

familia nomade

Mi historia es así: ocho años de matrimonio, cuatro lindos hijos y por la pega de mi marido ya me he cambiado seis veces de casa… Sí increíble, pero lo más increíble es que esos seis cambios han pululado en cuatro ciudades diferentes.

Cambiarse de Ciudad (o país) es literalmente partir de cero: casa y barrio nuevo; colegio, nana, pega y picadas nuevas; pediatra y amigos nuevos, y hasta incluso armar otra vez toda la red de apoyo.

Acá les dejo una pequeña guía por si les toca agarrar sus pilchas y partir con camas y petacas a una vida desconocida.

1.- La prima de la hermana de la tía: Cuando anuncias que te vas a un nuevo destino, siempre hay alguien que te dice que conoce a “Sutanito” o “Fulanita” y que “está feliz viviendo allá” y que “obvio llámala” y te da su número. Uno al principio desecha el contacto hasta el olvido máximo y rejura que no lo necesitará jamás… ERROR! Esos contactos pasaron por lo mismo y tienen toda la pega ultra adelantada y generalmente  se convierten en tus “hadas madrinas” y hasta mejores amigas.

2.- Speedy González: llegas a tu nueva vida y sin darte cuenta le metes la chala al acelerador y quieres rearmar tu vida perfecta en una semana! ERROR! Hay que tomarse las cosas con calma! Lo más rápido no siempre es lo mejor. No pasa nada si estas un mes con papel volantín en vez de cortinas, y tampoco se acaba el mundo si te saltas un control sano de algún cachorro.

3.-  Más vida social que la Mary Rose: cuando uno llega a vivir a un lugar nuevo, crece la ansiedad por “ser conocido” y uno ingenuamente cree que tiene tiempo de sobra y se ofrece como delegado de curso, voluntario de una ONG, presidente de la Junta de Vecinos, se inscribe en el plan intenso del Gym, tira curriculums a todas las empresas de la zona y adopta una mascota nueva. ERROR! Lo ideal es ir pasando los puentes de a uno y retomar una rutina con obligaciones relativamente parecida a la que se tenían antes.

4.- Mamá Canguro: la principal preocupación  de un cambio de ciudad es que va a pasar con los niños y cómo se van a adaptar a temas como otras amistades, colegio diferente, nueva nana y a cambiar 100% su círculo inmediato. Por mi experiencia los niños muestran ser mucho más resilentes que los adultos, y mientras vean que uno se toma este proceso como algo positivo, ellos también aprenden a sacarle el jugo a la experiencia.

5.-Nic o Taf: como escuché hace poco, en toda ciudad están los “nacidos y criados” o los “traídos a la fuerza”, pero cuando llegas a vivir, autoencasillarse en una de esas categorías es definitivamente un ERROR! No puedes pretender comer centolla en el desierto o usar bikini en la Patagonia Magallánica, pero tampoco puedes abanderarte y considerarte más local que el propio alcalde. Lo mejor es adecuarse a la realidad socio-cultural del lugar e involucrarte a su cultura más que un turista de lonelyplanet  en mano.

5.- Como un caracolito: no hay que confundir casa con hogar, y así como los caracoles llevan su hogar a todas partes,  uno tiene que aprender a transportar, con alegría, a los suyos a donde sea…. Al final la familia es mucho más que una casa, un lugar, o un grupo de amigos. El hogar se lleva en el corazón y lo importantes es que tu familia sienta eso aquí y en la quebrá del ají.

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