Mamá Invitada Carla Scheggia: Pesadillas nocturnas ¡mamaaaa tengo susto!

por Manana en Jun 15th, 2012

 

La invitada de hoy es Carla, periodista y mamá de Vicente, un cachorrito de un año ocho meses. Quizás como muchas de nosotras que ha pasado por esto, Carla ha querido compartir este tema de las pesadillas y el sueño de los niños ya que como papás muchas veces nos vemos enfrentados a esos llantos nocturnos, desvelo,  mal dormir y no sabemos cómo enfrentarlo.

Hace un par de noches, Vicente, mi hijo de un año y nueve meses, despertó llorando con una pena y angustia que no le habíamos sentido antes. Nuestro pequeño, que es tremendamente regalón como buen hijo único, por lo general despierta durante la noche y termina durmiendo en nuestra cama. Pero esa noche, a pesar que lo acostamos entre nosotros no paraba de llorar. En general Vicente se comunica súper bien y maneja muchas palabras, lo que es bien tranquilizador, ya que cuando le preguntamos qué le pasa, la mayoría del tiempo se da a tener y no tenemos que andar adivinando como pasaba hasta hace algunos meses. Sin embargo esa noche no quería nada de nada. No era hambre, ni sed, ni pañal sucio, ni fiebre. Solo pedía que prendiéramos la luz y así lo hicimos.

Con la lámpara encendida logró calmarse, pasó sus bracitos por mi cuello y se quedó abrazado a mí. Varias veces traté de apagar la luz pero no me dejó, hasta que después de un buen rato se quedó dormido y pude apagarla. ¿Qué habrá sido lo que despertó a Vicente con tanta angustia? Mi única explicación es que tuvo una pesadilla y eso le dio mucho susto.

Como Vicente varias noches a la semana termina en nuestra cama, nos hemos dado cuenta que mientras duerme, sueña y se ríe, se queja o dice algunas palabras como gol (pelota), mamá, nonno o el nombre de alguna de sus dos gatas, pero esta situación de pesadilla no la habíamos vivido nunca.

En mi desvelo de esa noche me puse a leer sobre los niños y las pesadillas, y aunque éstas suelen presentarse con mayor frecuencia a partir de los 3 años, a la edad de Vicente se manifiestan como  terrores nocturnos. ¿Y por qué? Porque los pequeños empiezan a tener mayores sentimientos de inseguridad, ansiedades, miedos y preocupaciones.

Para evitar que nuestros hijos lo pasen mal con las pesadillas tenemos que transmitirles siempre tranquilidad y seguridad. También evitar sobre excitarlos antes de dormir, algo que por lo menos a mí me cuesta mucho, ya que trabajo y paso muy poco tiempo con Vicente, por lo cual las horas del final del día son básicamente las únicas que tenemos para compartir. Cuando nuestros hijos son más grandes, también ayuda conversar con ellos sobre aquellas situaciones que les producen miedo o tensión. Hablar sobre sus pesadillas y hacerles ver a través de palabras lindas y cálidas que siempre estaremos ahí para apoyarlos, también baja sus ansiedades.

Pero uno de los consejos más importantes que pude rescatar de mi lectura fue que es muy importante crear hábitos nocturnos en nuestros hijos, que encuentren seguridad en la rutina y que se sientan felices al momento de ir a la cama. Las recomendaciones son que el niño debe darse cuenta cuándo empieza el momento de ir a dormir; ojalá que como padres podamos hacer que sea un momento especial para ellos; tratar de no ponerlos a ver televisión porque eso los altera y muchas veces incide en las pesadillas que puedan tener durante la noche; no acostarlos muy abrigados y tampoco desabrigados, porque eso también puede alterar su sueño; y ser flexibles dentro de la justa medida, siempre recordando que somos los padres quienes ponemos las reglas y no al revés.

Sin duda mi marido y yo tenemos mucho que aprender sobre hábitos nocturnos porque en ese ítem estamos cien por ciento reprobados, sin embargo, estamos aprendiendo y esperamos con estos consejos poder ayudar a Vicente a conciliar el sueño, y que esas pesadillas que tiene, se conviertan en sueños de pura felicidad y disfrute.

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