Mamá invitada Isa Soffia: Mujer te pido perdón

por Lili en Jun 24th, 2016

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Quiero partir este post pidiendo perdón a todas las mujeres que se quedan en su casa cuidando a sus hijos. Si, perdón. Perdón por las veces que juzgué, antes de ser mamá, esa decisión.

Ahora que soy mamá me doy cuenta de tantas cosas, de tantos errores y comentarios ignorantes que hacemos sin conocimiento.

Esas mujeres que deciden no trabajar y quedarse en la casa con sus hijos son secas, esas mujeres renuncian a su independencia, a su libertad de tener su plata y hacer con ella lo que les dé la gana. Esas mujeres renuncian a su desarrollo profesional, objetivo por el cual se estudia tantos años, soñando con ser las mejores.

Esas mujeres se exponen a tontos comentarios constantemente “que atroz, ella es mantenida”, “que floja”, “como no se aburre todo el día en la casa”. Cuántas mujeres saben realmente el trabajo, la dedicación y el amor que significa estar en la casa? Cuidar a los hijos? Llevar la casa?.

Esas mujeres, si trabajaran, tendrían plata para ir a la peluquería, para tener las uñas perfectas todas las semanas y poder comprarse la chaqueta que tanto les gusta…y si es cara? Que importa…total, trabajamos para esos gustitos, verdad?, pero esas mujeres, renunciaron a todo eso, a sentirse lindas y arregladas 24/7, a tener el pelo perfecto, a sentirse “útiles” porque esos comentarios ignorantes de los que hablé al principio solo ayudan a hacerlas sentir mal, flojas, poco útiles, mantenidas etc.  etc. etc.

Pero finalmente, esas mujeres lo que menos tienen es de flojas, poco útiles, mantenidas, poco atractivas, desarregladas, sin tema. Esos prejuicios los hemos puesto con nuestra visión equivocada acerca del éxito laboral que deberíamos tener todas las mujeres hoy en día.

Esas mujeres que decidieron no trabajar y quedarse con sus hijos, cuidarlos, jugar, mudarlos, cantar, hacerlos dormir siesta, mudarlos de nuevo, jugar otra vez, leerles un cuento, educarlos,  jugar nuevamente y mudarlos antes de ir a dormir, aparte de darles la leche varias veces al día, preparar sus comidas fresquitas y caseras, esas mujeres lo decidieron ya que como familia optaron por ese brillante y maravilloso privilegio. Como familia es ideal el sueldo de los dos, habrían quizás menos preocupaciones al momento de pagar cada una de las cuentas, probablemente se podrían planear más viajes, pagados en menos cuotas. Pero… qué importancia tiene todo eso, frente a ver a nuestros hijos crecer junto a la mamá? Despertarse y ver a la mamá? Dormirse con una canción cantada por la mamá?, vuelvo a repetir, qué importancia tiene todo eso, cuando vemos a una mamá con mucha energía y creativa jugando con sus hijos y educándolos?

Esas mujeres NO son mantenidas, esas mujeres NO son flojas, esas mujeres no tienen un “marido que se saca la cresta por mantenerlas”. Esas parejas son un equipo, no solo una mamá y un papá, son compañeros que juntos trabajan por la familia, él en una oficina fuera de la casa esforzándose por darle lo mejor a los suyos y ella en su casa, haciendo cosas todo el día y preocupada de sus hijos; eso no es ser una mantenida, ese es el trabajo de ella.

Esas mujeres son afortunadas nivel Dios, esas mujeres deben decir con orgullo que no trabajan en una oficina, si no que lo hacen en su casa.

Esas mujeres no reciben una “mesada” del marido, insisto… esas parejas son un equipo.

Para mí, son mujeres admirables, que renuncian, por opción, a otros sueños por ver a sus hijos felices, acompañados.

No hay nada más maravilloso que esperar que nuestro hijo despierte y llenarlo de besos diciéndole “buenos días mi amor”, mudarlos mientras le cantamos alguna canción o le conversamos de algo, vestirlos con paciencia, con ternura y dedicación, pensando en cual es la tenida mas linda para este nuevo día, jugar con ellos y en cada uno de esos juegos acompañarlos y ayudarlos a explorar y descubrir tantas cosas, preparar y darles su comida con todo el tiempo del mundo, reírnos porque se ensuciaron ya que tenemos la energía y el tiempo de cambiarlos nuevamente de ropa, aprovechar de ponerles su colonia de nuevo. Ir a la plaza y subirse a los juegos con ellos, tirarse por el resbalín para que agarren confianza y vean que no pasa nada si se tiran por ahí, porque la mamá esta abajo con los brazos estirados esperándolo, mientras tanto vemos a  niños que tienen que estar con otra persona que los cuida y que no tiene el mismo interés ni energía en ese momento de juego en la plaza.

Independiente a lo juzgadas o expuestas a malos comentarios, esas mujeres reciben al día miles de sonrisas y abrazos de esos niños que son la razón por la cual se exponen a esos comentarios.

Hoy día que soy mamá de mi preciosa y alegre Laura, preferiría mil veces que me apuntaran con el dedo por “floja” que tener que volver a trabajar.

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