Mamá Invitada Julia Wiedmaier: “Mi experiencia como mamá primeriza”

por Lili en Mar 3rd, 2017

julia

Me convertí en madre a los 34 años (bastante menos energía que a los veintitantos), sin tener experiencia real con una guagua hasta ahora. He estado con los hijos de amigas, pero sólo eso, “estado”… nunca había cambiado un pañal ni sacado chanchitos. Tuve que preguntarle a mis amigas qué debía comprar para recibir a mi hijo: pijama? Una guagua usa pijama?, compré una cuna y oh sorpresa, un mes antes me di cuenta que tenía que comprarle sábanas, cobertor, etc… así me convertía en madre.
Quizás a alguien le sirvan estas palabras que recogí y organicé de mi propia experiencia y de lo que filtré de los tantos miles de consejos que te dan, muchas veces sin pedirlo, cuando te conviertes en madre por primera vez.

¡Aquí van!
1. Me gustaría partir con que todas las madres (en su sano juicio) buscan lo mejor para sus hijos, por lo que todo lo que hacen y las decisiones que toman son con la mejor intención y por el bienestar de su hijo así que no te cuestiones o critiques tanto. Seguramente lo que tú haces no es lo mismo que hace otra mamá o tu nunca harías lo que la mamá del lado hace (dar pechuga o fórmula, la guagua en tu cama o en su pieza, etc.), pero no importa porque cada una hace lo que es mejor para SU HIJO.

2. Todo pasa. Uno cree que todo durará para siempre: llora y llora y no se duerme, se despierta a cada rato, no logro interpretar qué quiere y un sin fin de etcéteras. Todo pasa, son períodos, poco a poco se avanza y se va conociendo a los niños, aprendiendo a “leerlo” y uno va pasando de curso en la escuela de la maternidad.

3. Oídos con filtro. Puedes toparte con mujeres madres muy poco empáticas, mayores muchas de ellas (la suegra, amigas de la mamá, la nana, etc), que “por ayudar” te hacen sentir pésimo con comentarios poco atinados en los momentos en que estás más vulnerable, ejemplo: acabas de dar papa y te dicen “este niño quedó con hambre parece”… ese comentario sólo produce inseguridad, será que no puedo alimentar a mi hijo?. En esta u en otra situación similar filtra esos mensajes poco constructivos y has lo que tu sientas que es correcto (volviendo al punto 1).

4. A la gente le encanta comparar, a mi me pasó desde el embarazo: “la pepita subió sólo 6 kilos” mientras yo subí 13, “la guagua de pepita pasa de largo” mientras la mía se despertaba fijo cada 3.5 hrs… y así seguirán comparando… Cada niño es distinto, cada uno a su ritmo, cada uno con sus características únicas. No te pongas nerviosa, porque a menos que un profesional (pediatra u otro) te digan que hay un problema, tu hijo está bien, adaptándose a este mundo y descubriéndolo a su ritmo (volvemos al punto 3).

En mi caso particular aprendo día a día a ser mamá de un exquisito de casi 5 meses, empiezo y termino el día agotada y me encantaría retomar parte de mis actividades (como el deporte), pero sin red de apoyo o esa nana de confianza con quien dejarlo no se puede, pero no importa porque su sonrisa me reconforta, y esos momentos los atesoro en mi corazón.

Comentarios en Facebook:

Follow

Get every new post delivered to your Inbox

Join other followers: