MANANA, NO GRITES!!!

por Lili en Mar 10th, 2014

pedro y mama

Este año que comienza (aunque empezó hace meses, marzo es como empezar en serio) decidí ponerme metas concretas y cortas para ser mejor mamá y persona.

Dentro de estos desafíos está el controlar un poco más mis impulsos y enojos con Pedro. No es que sea una histérica que le grito por todo, por suerte no he llegado a eso, pero me he visto teniendo menos paciencia que en otras situaciones, siento que a veces se me olvida que él es chico, y no tiene porqué entender que uno está cansada, ha tenido un mal día o se siente mal.

Soy una persona exigente y auto-exigente. Eso me ha traído muchas cosas buenas, pero también arrastra ciertos aspectos que debo moderar en mi relación con Pedro y en la forma de criar. Porque él es una esponja, absorbe lo que su entorno le da, y eso incluye absorber también mi forma de ser con él. Y a veces lo trato como si fuera un niño más grande de lo que es. Lo reto, le digo que estoy cansada, lo castigo o le pongo cara de agobio.

He leído por ahí que lo mejor en esos casos es contar hasta diez (hasta mil si es necesario), darse una vuelta por último y respirar hondo antes de retarlo o gritarle. Porque no todo es para tanto… si se le cae el jugo y se desparrama en la cama, si, es un muy mal rato, pero es un accidente, y me he visto retándolo por cosas que a su edad es difícil controlar, como la motricidad o el orden.

Me observo en varias ocasiones diciéndome internamente “Manana, no grites”, porque realmente con los niños chicos, hay que tratar de hacer el ejercicio de dejar pasar muchas cosas. No siempre estás educando, también estás viviendo el día a día, y lo más triste de gritarle después de un día agotador de trabajo, es que él estaba ansioso esperándote para verte y jugar un rato…

Estoy haciendo ese ejercicio, ojalá me resulte!

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