Mi cuerpo es un regalo

por Lili en Oct 20th, 2016

 

 

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Empecé a leer este libro porque me lo recomendó una amiga y me pareció interesante, sobre todo por todas las cosas que pasan hoy en día con los niños y sus relaciones afectivas con sus pares y también con adultos. La sicóloga Vinka Jackson, autora de “Mi cuerpo es un regalo”, habla sobre el respeto a las decisiones de los niños en sus relaciones, y la importancia de criarlos sin miedo a negarse cuando una situación no les parece cómoda.

En este sentido se habla mucho del tema de los besos, de cómo saludar a las personas, si debemos decirles a los niños “dile hola a la tía, dale un besito”, etc. Uno como mamá siempre quiere que su hijo caiga bien ante los demás, que sea educado, que salude y se despida de buena manera, que lo haga también con su familia, abuelos, tíos, etc.

En mi caso puedo decir que mi familia es súper afectiva, siempre nos saludamos de beso, nos hacemos cariño y creo que es lo más normal del mundo. Sin embargo, y algo muy cierto que se trata en este libro, es cómo enseñarle a nuestros cachorros los límites de esos cariños, ya que ellos son chicos y no saben diferenciar si hay malas intenciones o no. El cuidado y autocuidado que debemos enseñarles, cuales son sus preferencias y respetar si no quieren darle un beso a una persona que no conocen.

En el fondo, es no obligarlos a hacer cosas que no quieran, y que no por eso van a ser mal educados o pesados. Hay una línea muy delgada en este tema, y por eso es importante hablar con ellos, explicarles las cosas, pero tampoco ser radicales y decirles que no deben darles besos a nadie. La idea es que ellos encuentren la medida justa, su estilo propio de como se vinculan con el resto, desde saludar con la mano, hacer un gesto, abrazar, etc.

Mis niños son bien afectivos, la Adela más que Pascual, ella es de besos, abrazos, cariños y Pascual aveces no quiere dar besos y pone la frente para que se lo den a él. Los niños no saben mucho de eso, sólo perciben los afectos de las demás personas, por lo que creo que es bueno conversar, explicarles y guiarlos para que de a poco ellos vayan encontrando su propia manera de ser y relacionarse con los demás. No forzarlos, ni obligarlos, que ellos lo sientan como quieran, si quieren dar besos, abrazos, la mano o quizás nada.

En el libro dicen que hay que respetar su decisión, preguntándoles: “¿Cómo quieres saludar al abuelo?” o “¿Me quieres dar un abrazo ahora o mejor después?” “¿Cómo prefieres saludar?, por ejemplo. Cada niño es único y cada familia tiene su propia crianza, por lo que no hay que comparar tampoco. Creo que es bueno tener en cuenta este tipo de cosas para que nuestros cachorros crezcan sanos, se puedan desenvolver y desarrollar de manera tranquila con el resto, sin temores ni prejuicios, y nosotros como papás estar alertas, no presionarlos en su vinculación con los demás, pero si enseñarles y educarlos desde el amor y los afectos.

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