Mis vacaciones sin Pedri

por Manana en Sep 17th, 2012

Por Manana:

Me fui 10 días a Miami con mi marido. Tenemos unos grandes amigos que viven allá así es que pasamos una grata estadía en su depto. frente al mar, con mil comodidades y auto a disposición. O sea, no podíamos pedirle más a la vida en este descanso tan esperado.

Cuando uno tiene guagua y pasa el tiempo, se da cuenta que el cansancio a ratos es agobiante. Está de más decir que no tiene precio y que no cambiaría por nada la llegada de Pedri a nuestras vidas. Pero de que cansa, cansa! Entonces quisimos armar estas vacaciones solos para poder cargar pilas, estar con amigos, disfrutar, dormir, no tener horarios y pasarlo bien en pareja.

Creo que nuestras expectativas fueron totalmente sobrepasadas. Lo pasamos chancho, nos reímos mucho, salimos todos los días, tomamos sol, paseamos un montón, nos sobraba el tiempo!

También sirve como pareja. Nos acordábamos todos los días y a cada rato de Pedro, veía guaguas y todas me parecían de su misma edad, me quedaba contemplándolas, me daban ganas de tomarlas en brazos. Muy loca, pero es que es raro separarse de los niños después de vivir intensamente cada día de sus vidas. Con Felipe pensábamos en él y queríamos verlo, jugar con él, despertar con su carita, pero también teníamos claro que vacaciones como éstas no se dan muy seguido, y vivimos cada día como si fuese la última vez que salíamos solos tantos días, aunque es probable que podamos volver a hacerlo, pero uno nunca sabe!

Nos hizo bien darnos cuenta que es muy distinto salir con niños a salir solos. Los horarios y panoramas cambian radicalmente, y fue rico vivir como solteros unos días, sin límites de lugares, hora, traslados, etc. No saber de papas, pañales y levantadas a medianoche. Pero asimismo, pudimos ir “evaluando” cómo compatibilizar vacaciones con niños cuando ya no son guaguas, como es el caso de Pedro. Él ya no aguanta mucho rato sentado, entonces es rico hacer esa evaluación de cómo vacacionar con niños, los lugares ideales, los tiempos, los destinos más adecuados, etc.

Lo otro que me pasó fue que confirmé que cambiaron totalmente mis prioridades. Si antes me compraba mil cosas para mí y me encantaba eso, ahora volqué casi (porque igual me di gustitos) todo mi presupuesto y energías en Pedri. Le compré de todo, iba al mall pensando en él y salía cargada de cosas para él.

Mi balance es totalmente positivo. Debo reconocer que mi mamá jugó un rol fundamental en que pudiésemos irnos tranquilos. Ella se fue a instalar a mi casa, dejó todas sus obligaciones de lado y le dedicó el 100% de su tiempo a Pedro en estos 10 días. Me fui feliz, sabiendo que mi cachorro estaba en las mejores manos, en su propia casa, y con atención 24/7 a todos sus requerimientos, desde los básicos hasta los más exquisitos, como salir todo el día a pasear, tomar desayuno dos veces al día y bailar las canciones de Doki que él mismo elegía.

Estoy feliz. Llegué a la casa y me recibió con su mejor sonrisa, me dio besos y me mostró todas sus nuevas gracias. No lo solté en horas, quería sentir su olorcito y tenerlo todo el día en brazos. Todo volvió a la normalidad, no fue traumático retomar los horarios y hábitos.

En resumen, 100% recomendable hacerlo, si se cuenta obviamente con presupuesto y redes de apoyo que nos cuiden a nuestros cachorros en nuestra ausencia. Es sano para todos, se cargan pilas y se valora mucho más la plenitud que tenemos ahora con hijos en nuestras vidas.

 

 

 

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