Post Sicología: Vivir los cambios

por Lili en Sep 4th, 2013

manejando los cambios

Por Ale Sekler: Antes de seguir escribiendo quisiera, para mi  tranquilidad, aclarar desde qué lugar escribo.

Soy madre y además psicóloga, pero no escribo como experta en psicología infantil, ni mucho menos, porque no lo soy, porque además trabajo con personas adultas, no con niños. Para mi es importante esta aclaración, ya que lo que escribo surge desde mi experiencia y desde mis preguntas o las de las otras madres o padres con las que me rodeo.

Últimamente me ha dado vuelta esa frase popular “los niños se adaptan a todo”. Esa frase hace referencia a la supuesta gran capacidad de los niños de adaptarse a todas las situaciones, es tan típica, tan asentada en nuestra cultura, que se ha tornado frecuente en mi vida cotidiana, ya que la he escuchado muchas veces en el último tiempo, en castellano y ahora en inglés, ya que mi familia y yo estamos viviendo en Australia por un año.

Es fácil creer que “los niños se adaptan a todo” dejar pasar y “no ver” las dificultades de los niños, creyendo que los cambios o las diversas situaciones no traen repercusiones en su experiencia.
Los cambios, siempre nos asustan, y además, siempre son pérdidas. Aunque sea un “cambio favorable”, siempre hay algo que se pierde, algo que se cambia por otra cosa y para los niños esta experiencia de pérdida es aun más clara. Por un momento recuerden su experiencia de ser niños.

El poder recordar y contactarse con la propia experiencia nos ayuda como padres a ser más empáticos con nuestros hijos. Recordar las dificultades que vivimos cuando niños, los cambios, los dolores, desilusiones, los problemas con los amigos, las dificultades con los padres, hermanos, los celos, diversas situaciones en el jardín o colegio…
En lo personal, creo que los niños pueden tener una muy buena capacidad de adaptación, sin embargo, es necesario generar ciertas condiciones de estabilidad, confianza, explicarles a que se deben los cambios y contenerlos con su experiencia.
Para ayudarlos a tener una buena adaptación es importante explicarles los pasos que se están siguiendo, a que se deben los cambios, los límites del cambio, ya que los niños no saben de que se trata y en ese “no saber” surgen las fantasías más catastróficas que generan angustia y miedo.

Es importante valorar y estar atenta a sus emociones, ver cómo se va mostrando su conducta o su expresión emocional, como se relacionan y como están en general.
Creo que es natural que a veces no sepamos lo que les pasa a nuestros niños, lo importante es hacerse la pregunta. Darnos el tiempo de observar a nuestros cachorros.

Cuando los niños son pequeños no tienen las herramientas para explicarnos y decirnos “mira mamá, estoy tan complicado con esta situación en el jardín, me da rabia lo que pasó” .
Ellos no tienen la capacidad de verbalizar sus emociones y sus experiencias de forma clara y directa. Por el contrario, tienden a expresar su molestia de otras maneras, (pataletas, insomnio, desobediencia, etc.) y ahí está nuestro rol de padres, poder notar esos cambios.

“Ver” a nuestro hijo, ver lo que cambió e intentar descifrar lo que está sintiendo. En base a eso uno va preguntando: lo que pasó te dio pena? Miedo? Estas preocupado? De acuerdo a lo que el niño va diciendo, uno le va explicando detalles de la situación que logren calmarlo y disminuir sus fantasías reales o catastróficas.
Creo que uno  de los roles más importantes dentro de la maternidad es poder nombrar la experiencia del niño. Poder verbalizar lo que ellos sienten. Decirle “Veo que tienes pena” “entiendo, no te gusta que Juanito se haya ido” “estás preocupada porque la abuela está enferma…. que te da miedo?”
El que los padres podamos nombrar la experiencia del niño, lo ayuda a darse cuenta que es lo que le pasa. Lo ayuda a “pensarse” a sí mismo y integrar su experiencia. De esta manera disminuye la necesidad de expresar lo que le pasa de otro modo.
Al poner en palabras los sentimientos del niño se va dando cuenta que sus emociones y su experiencia son acogidas por otro, por sus padres, que tienen un valor y que es posible hablar de lo que siente, que ya no necesita expresarlo de otra manera. Que pase lo que pase, lo que el siente es válido.

A su vez, siguiendo esta misma idea, nosotros como padres somos el gran modelo de nuestros hijos y es fundamental lo que mostramos con el ejemplo. En ese sentido, también es recomendable decirles a los niños lo que uno siente en aquella situación. Reconocer nuestros estados de ánimo, lo que nos pasa y verbalizarlo.
Así, les mostramos que somos personas igual que ellos, y que no pasa nada si uno siente tal o cual emoción. Les mostramos que todos tenemos derecho a sentir y que el mundo sigue girando!!

Todo esto puede ayudar al niño a adaptarse mejor a los cambios. Otro aspecto que creo igual de importante es que nosotros como padres seamos capaces de tolerar y acompañar a los niños en la molestia, dolor o incomodidad ante las diversas situaciones difíciles que se van presentando en la vida. Es darnos cuenta que no podemos controlarlo todo.
Me refiero a que pese a los esfuerzos por ayudar en la adaptación del niño, después de verbalizar y de intentar cuidar todas las variables que contribuyan a una buena adaptación, es importante que seamos capaces de tolerar la dificultad que siente el niño ante el cambio o la situación difícil. Porque los cambios son difíciles! Y la vida está llena de cambios!
Esa capacidad de acompañar al niño en su tristeza, rabia, molestia, dolor, preocupación por lo que vive es muy importante para el niño y para nosotros.
Asumir que la vida tiene dificultades, que hay dolores, que hay celos con los hermanos, que hay pérdidas, que hay tristezas, ayuda al niño a sentirse acompañado en su experiencia. Le enseña que puede “sentir” y que no está sólo en su experiencia. Le enseña que no es necesario negar lo que siente y nos enseña a nosotros mismos a crecer con nuestros hijos.

Comentarios en Facebook:

Follow

Get every new post delivered to your Inbox

Join other followers: