Un Nuevo Hito: Mi cachorro entró al colegio!!

por Manana en Abr 26th, 2016

primer dia de colegio

Luego de varios meses sin escribir, la verdad son muchas las experiencias que se van acumulando en nuestra hoja de vida.

Una de las cosas más importantes que hemos vivido como familia estos últimos meses, ha sido la entrada de mi Pedri al colegio. En marzo, empezó esta aventura que durará muuuuuchos años, ya que recién entró a Prekinder.

Para que no fuera tan traumática la vuelta a la realidad, lo hicimos dormirse temprano y le hablamos muchísimo de esta nueva experiencia. Dejamos su uniforme listo en los pies de la cama, hicimos un rico desayuno, lo despertamos con tiempo para hacer las cosas con calma, elegimos la colación, la mochila y las zapatillas que quería llevar en su primer día de clases. Le traspasamos el entusiasmo que para nosotros como papás significaba vivir esto y lo feliz que iba a ser en su nueva etapa escolar.

Se entusiasmó un montón y desde que le pusimos el uniforme hasta que llegamos a su sala, en verdad iba en llamas. Pero el problema comenzó cuando le dijimos que debíamos irnos. Pedri es un niño súper literal, entonces cuando le dijimos que entraba al colegio, no le dimos más detalles. Claro, uno lo da por obvio, entras y te quedas. Pero para él era su primer día, iba, conocía, miraba y se devolvía. No le cabía en la cabeza que lo dejáramos ahí y, para peor, nos fuéramos a la oficina.

El llanto fue brutal, era de los que más lloraba en una sala con 28 niños, papás, hermanos, misses, ansiedad, hiperventilación y llantos varios. Fue angustioso, yo particularmente (como es usual) también me angustié un poco y me corrían lagrimas Que me escondía para callado. Me daba una pena atroz que el primer día de colegio de mi pollito fuese una tortura.

Nos quedamos todo el tiempo que nos permitieron, que no fue más de una hora. Me fui y estuve harto rato mirándolo tras la muralla, viendo cómo lo consolaban las misses y miraba compungido a su alrededor. Me devolví llorando en el auto, pensé que iba a ser el primer día de muchos complicados… y no! Como suele pasar, era sólo cosa de tiempo… Los siguientes días fue entendiendo el concepto de “jornada escolar” y al cabo de una semana estaba totalmente adaptado, tenía amigos, se peleó con otros, fue aprendiendo la rutina mucho más autónoma de la que tenía en el jardín y empezó a vivir la plenitud de su experiencia en el Prekinder.

Ahora que ya ha pasado más de un mes, el balance es súper positivo. Va contento al colegio y vuelve feliz. Nos cuenta sus experiencias, de sus amigos, de sus no tan amigos, De lo que ha ido aprendiendo, de las instalaciones de su colegio, y de lo mucho que le gusta volver en furgón escolar.

Siento que está adaptado a esta nueva etapa de su vida y eso me tiene profundamente tranquila. Creo que no hay nada más terrible que pasarlo mal en el colegio y que esa experiencia, que es bastante larga, se transforme en una pesadilla. Como siempre he dicho, yo no quiero un hijo lumbrera, el más seco en todo, el más popular y el de la excelencia académica anual. Quiero un hijo normal, feliz, que tenga amigos, que sea del montón, que sea, como dice mi papá, bacan en la sala y bacan en el patio. Un niño bueno, libre y que disfrute con la mayor plenitud del mundo la maravillosa infancia que tiene a sus pies.

Entrada al colegio: check!!

 

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