¿Y la parejita cuándo?

por Manana en Jun 18th, 2012

Por Manana:

Sin exagerar, yo creo que la primera vez que me preguntaron cuándo venía un hermanito/a para Pedri fue cuando aún estaba embarazada de él, o sea, no había nacido y ya me preguntaban por mis planes de un segundo. Y todo el mundo opina. Que es mejor tenerlos todos juntos, que es mejor disfrutarlos bien y tenerlos espaciados, que por ningún motivo cambies pañales en más de un niño, que la economía de escala no existe, etc., etc.

Y ahora que Pedro está cumpliendo el año, la pregunta de cuándo quiero embarazarme de nuevo me la deben hacer a lo menos una vez a la semana. “Si te demoras te va a dar lata después hacerte la idea de otra guagua”, es la respuesta más usual frente a mi incertidumbre.

¿Cuál será el ideal? Obviamente depende de cada pareja y de cómo son nuestras experiencias como madre. Si la primera es difícil, probablemente tengamos miedo de quedar embarazadas luego. Por el contrario, si es espectacular quizás no vamos a querer dejar pasar más tiempo entre un hijo y otro, y nos “tiremos a la piscina” al tiro con el segundo.

A mí me pasa que por un lado me muero de ganas de quedar embarazada de mi segunda guagua, creo que es rico tenerlos más bien seguidos y sigo creyendo que es mejor criar siendo jóvenes, “hacer la pega” de una sola vez. Además, mi experiencia hasta ahora con la maternidad ha sido exquisita, sacrificada sí y teniendo que conciliar muchas cosas, pero hasta ahora con un muy positivo balance.

Sin embargo, también pienso que quiero disfrutar más a Pedri, y que económica y laboralmente no es menor “meterse” nuevamente en la maternidad, con todo lo que implica! Si conciliar el trabajo y la familia fuera más amigable, probablemente me daría menos miedo “tirarme a la piscina”, pero uno igual con un embarazo está muchos meses fuera del circuito, y eso puede pasarnos la cuenta si tenemos proyecciones laborales a futuro.

Es un tema difícil. Yo creo que lo más importante es revisar cómo ha sido nuestra experiencia, no dejar de lado a la pareja porque él también tiene mucho que decir en esto, y darnos el tiempo de poner sobre la mesa, juntos, los pro y contra de ir dando pasos.

Lo más lindo y sorprendente es que a pesar de todos los dolores que pudimos haber sentido en el parto y los sacrificios que hicimos cuando nuestros cachorros recién nacieron, todo se olvida al momento de decidir volver a vivir la maravillosa experiencia de ser mamás.

 

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